Singapur
Siempre me sentí muy orgulloso de decirle a mis cuates poblanos que en Nanchital tenemos una planta con flores color rosáceo-violeta que la tocas y se cierra: La dormilona. Mi Papá me enseñó como hacerla dormir, no recuerdo mi edad, pero recuerdo mi alegría de ver una planta reaccionar inmediatamente al contacto, gracias Pa.
Conozco dos tipos de dormilona, la que crece como planta y la que crece como enredadera, la enredadera característica de los campos de la explanada con sus flores que emulan humildemente los campos de lavanda del sur de Francia, pero con unas espinas atroces que en las barridas futboleras nos dejaba la marca que era: medalla de honor de la faena defensiva y prueba inequívoca que los campos no eran de primer nivel y que las cuotas sindicales de la 11 se iban a otros lados y bolsillos.
La primera vez que estuve en Singapur fué hace 13 años —Ciudad, isla y país estado— tuve la fortuna de encontrarme una dormilona en el pasto de la salida de la terminal del metro, la toqué y ella mostró su pudor y tuve una serie de memorias que me ametrallaron la mente y el corazón: ¡bratatat! ¡bratatat! ¿Estoy en Nanchital?
He estado al menos seis veces por cuestiones de trabajo en Singapur, es un país fascinante y contrastante, con el mejor aeropuerto del mundo, el país más limpio y seguro que he visto de los 26 que he visitado con una mezcla gastronómica muy diversa de China, Malay, India y Británica.
Al día siguiente cuando salí a la calle pude ver el desfile más concurrido que he visto: todos los estudiantes de las escuelas, desde primaria hasta universidad y todos los departamentos de gobierno marcharon por las calles celebrando la victoria electoral.
Singapur es el Yin y el Yang:
La cerveza es carísima, pero la comida es barata.
Las placas para registrar el coche cuestan $20,000 dólares y hay lista de espera de años pues solo autorizan un millón de autos en el país, pero no necesitas carro pues tienen el mejor sistema de transporte público del mundo.
El terreno es escaso para construir una casa, pero los departamentos son de lujo y todos los complejos tienen alberca, gimnasio y minisúper, además los sueldos son altos.
El servicio militar es obligatorio, pero al terminarlo te depositan $50,000 dólares por ser buen ciudadano.
La educación es gratis y tienen de las mejores universidades del mundo.
Ideal para visitar y quizás vivir un par de años, pero no me gustaría vivir un largo plazo allí.
Las fotos anexas son de mi viaje del 2018 cuando estuve en una conferencia en Marina Bay Sands —uno de los hoteles más grandes y lujosos del mundo— donde Chefs como Jamie Oliver y Gordon Ramsay tienen restaurantes y cocinan ahí por temporadas. El de Jamie Oliver me cuachalangueó por su atmósfera casual, y su contribución a la sociedad, al contrario del de Ramsay que no tuve interés en visitarlo por lo mamila que es.
La dormilona o Mimosa púdica ¡Chulada de nombre!
Nunca encontré a la elusiva dormilona en otra parte de México y siempre pensé que era exclusiva del sureste jarocho.
Conozco dos tipos de dormilona, la que crece como planta y la que crece como enredadera, la enredadera característica de los campos de la explanada con sus flores que emulan humildemente los campos de lavanda del sur de Francia, pero con unas espinas atroces que en las barridas futboleras nos dejaba la marca que era: medalla de honor de la faena defensiva y prueba inequívoca que los campos no eran de primer nivel y que las cuotas sindicales de la 11 se iban a otros lados y bolsillos.
La primera vez que estuve en Singapur fué hace 13 años —Ciudad, isla y país estado— tuve la fortuna de encontrarme una dormilona en el pasto de la salida de la terminal del metro, la toqué y ella mostró su pudor y tuve una serie de memorias que me ametrallaron la mente y el corazón: ¡bratatat! ¡bratatat! ¿Estoy en Nanchital?
He estado al menos seis veces por cuestiones de trabajo en Singapur, es un país fascinante y contrastante, con el mejor aeropuerto del mundo, el país más limpio y seguro que he visto de los 26 que he visitado con una mezcla gastronómica muy diversa de China, Malay, India y Británica.
Como debe ser, en el hotel Raffles me comí un cangrejo a la pimienta pepper crab con el respectivo Singapur sling y un sándwich de helado de durian —la única forma en que tolero el sabor/olor de esta fruta— que para mí huele a drenaje de la calzada Zaragoza o arroyo Tepeyac y que adoran en Singapur y todo Asia del este.
Siempre tuve un sentimiento claustrofóbico en Singapur, pero encuentras todo lo que necesitas, desarrollado, occidentalizado, pero con costumbres y tradiciones arraigadas, sistema socialista moderado con una dictadura brutal y centro comercial ininterrumpido para satisfacer las necesidades superficiales de locales y turistas pero con una biblioteca central estupenda.
Era época de elecciones y como siempre; amanece a las 7:00 y anochece a las 7:00, con sofocante calor y humedad tropical; recuerdo haber visto muchos posters de un candidato y partido político por todos lados, asumí que era el PRI local y que obviamente tenían lana para desperdiciar en anuncios.
Era época de elecciones y como siempre; amanece a las 7:00 y anochece a las 7:00, con sofocante calor y humedad tropical; recuerdo haber visto muchos posters de un candidato y partido político por todos lados, asumí que era el PRI local y que obviamente tenían lana para desperdiciar en anuncios.
Al día siguiente cuando salí a la calle pude ver el desfile más concurrido que he visto: todos los estudiantes de las escuelas, desde primaria hasta universidad y todos los departamentos de gobierno marcharon por las calles celebrando la victoria electoral.
Pensé que los singapurenses eran muy cívicos, excepto que: solamente hay un partido político, un candidato y un voto por familia/casa y el sufragio lo hace la persona de mayor edad de la casa.
Si tuviera que escoger entre:
Si tuviera que escoger entre:
Una democracia viviendo en la inseguridad y la miseria, o sin democracia, pero viviendo a todas de esas que les dicen jefas, la elección es rápida y fácil.
Como bien diría Maslow y su pirámide de prioridades: las necesidades fisiológicas y de seguridad son primero.
Singapur es el Yin y el Yang:
La cerveza es carísima, pero la comida es barata.
Las placas para registrar el coche cuestan $20,000 dólares y hay lista de espera de años pues solo autorizan un millón de autos en el país, pero no necesitas carro pues tienen el mejor sistema de transporte público del mundo.
El terreno es escaso para construir una casa, pero los departamentos son de lujo y todos los complejos tienen alberca, gimnasio y minisúper, además los sueldos son altos.
El servicio militar es obligatorio, pero al terminarlo te depositan $50,000 dólares por ser buen ciudadano.
La educación es gratis y tienen de las mejores universidades del mundo.
Ideal para visitar y quizás vivir un par de años, pero no me gustaría vivir un largo plazo allí.
Las fotos anexas son de mi viaje del 2018 cuando estuve en una conferencia en Marina Bay Sands —uno de los hoteles más grandes y lujosos del mundo— donde Chefs como Jamie Oliver y Gordon Ramsay tienen restaurantes y cocinan ahí por temporadas. El de Jamie Oliver me cuachalangueó por su atmósfera casual, y su contribución a la sociedad, al contrario del de Ramsay que no tuve interés en visitarlo por lo mamila que es.
Mi esposa es de Puebla y conoció las dormilonas en Nanchital, obvio es que voy a llevar a mi flaquita a ver las dormilonas otra vez, ahora le toca ver su reacción pudorosa de nuevo en Singapur.
Hasta pronto
Nanche curtido
Nanche curtido
| Adentro de Marina Bay Sands ©nanchecurtido |
| Caminata nocturna saliendo del hotel ©nanchecurtido |
| El hotel desde fuera ©nanchecurtido |
| Vista desde el bar I ©nanchecurtido |
| Vista desde el bar II ©nanchecurtido |
| Vista desde el bar III ©nanchecurtido |
| Vista panorama desde el bar ©nanchecurtido |
| Disfrutando un Singapur Sling ©nanchecurtido |
| Vista desde el cuarto hacia los jardines ©nanchecurtido |
| Hasta pronto Singapur ©nanchecurtido |
Se ve increíble la ciudad, tus anécdotas aqui relacionadas con Nanchital, me hacen sentir que conozco un poquito de ese aereopuerto con esa dormilona que a todos siendo niños nos sorprende. Excelente primo por tus experiencias y sobre todo que nos las compartes.
ResponderBorrarDe nada, gracias por leer este blog y ser parte de mi vida, nuestras historias son gracias a Dios, familia, amigos, experiencias y lo que nos encontramos en el camino :)
BorrarExcelente, el relato de tus viajes y tú comparativa con el pueblo que nos vio nacer, saludos a chachapaaaaa, como siempre se dijo, como mexicano es un orgullo, como jarocho es un honor pero ser de nanchital es otro pedo, te envío un fuerte abrazo
ResponderBorrarGracias por los comentarios! un abrazo de vuelta!
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