Albedrío
La primera vez que vi gemelos fue en Nanchital, tenía nueve años y como en muchas experiencias de carácter primal, pasó en una cancha de Fut. Uno de ellos estaba jugando y el otro estaba echándole porras, se me hizo rarísimo ver dos personas iguales juntas, no podía dejar de verlos. A los cuates los veía en la calle y los podía diferenciar —no por las características físicas— sino por la actitud. Si la carga genética es prácticamente idéntica… entonces ¿Por qué eran tan diferentes? No hay relación más integrada entre seres humanos donde uno influya al otro de forma alegórica (o real) y se sienta dolor o la falta del otro, que entre gemelos. Mi relación simbiótica con Nanchital está presente en cada una de mis decisiones: el haber salido de ahí me da la oportunidad de la otredad , sin embargo, si no hubiera nacido y crecido en Nanchital mis veredictos y acciones serían diferentes: de vuelta a la otredad. ¿Acaso me he embriagado permanentemente con el aroma de los bollitos de elote ...