Canberra
Aquí estoy, con mi tostón a cuestas, contemplando unas cacatúas que, con el mismo descaro de los zopilotes de Nanchital, se pasean por el césped del Parliament como si fueran los dueños del lugar. La diferencia es que estas no son carroñeras y son amigables, pero hacen tanto escándalo como los zanates de mi pueblo. ¿Quién iba a decir que después de vivir en los pantanos del sur de Veracruz, terminaría en esta ciudad planificada hasta el último árbol? Canberra es como si alguien hubiera agarrado un compás, un transportador y dijera: "Aquí les va una capital, y va a ser perfecta" . Mientras que mi Nanchital creció como las enredaderas, sin ton ni son, alrededor de la factoría y extendiéndose hacia donde el pantano lo permitía. Lo curioso es que ambos lugares tienen cosas en común y marcadas diferencias : Son lugares que nacieron por necesidad y decreto. La nuestra por el petróleo, la de ellos por no querer hacer enojar ni a Melbourne ni a Sydney, pusieron la capital enmedio, ...