Lechero
En Nanchital vendían leche bronca en el parque del centro, recuerdo ir a dejar el bote vacío y/o buscar el bote lleno con mi abuelita de regreso, la hervida de la leche, —y si era mi día de suerte— mi abue me daba un pan de dulce con nata recién hecha o hacía unas rosquitas de nata legendarias. La mayoría de las veces ella guardaba la nata para hacer mantequilla casera, así que a final de cuentas la comía; pero en otra presentación.
No sé cuál sea el valor nutricional de la leche hervida, pues con el calor la mayoría de los nutrientes seguro desaparecen, pero el café con leche fresca/hervida sabe diferente, depende mucho de la vida de la vaca, del pasto, de la lluvia, de las flores —mi queso favorito es el gruyere, obvio tuve que visitar La Maison du Gruyère en Gruyère-Suiza: hay tours, productos y demostraciones confirmando que si las vacas se alimentan de flores como lavanda, violeta, dientes de león, el queso será floral y de chupete—.
Nunca he visto un lechero en la calle, solamente en las películas de Tin-Tan o alguna película gringa —pero me acabo de enterar que mi papá y mi primo mayor eran lecheros de chamacos—soy de la era de la leche pasteurizada, refrigerada o de plano de Tetrapak, es una tristeza que en nuestro país con tanta industria lechera no podamos alborozarnos con leche fresca, lógico el calor y las distancias hacen difícil la transportación, pero bueno quizás es cosa de buscar un ganadero local.
La imagen del lechero a nivel mundial casi ha desaparecido, hay un movimiento en Europa para tratar de resucitarlo, basado en la comida sustentable y orgánica —comprar a negocios locales para apoyar a la comunidad vecina de microempresarios y disminuir la contaminación al no incurrir en transporte innecesario— regresar a lo básico, sabores locales y de temporada, muy bien.
Hay muchos libros por leer y el tiempo es limitado, por eso busco obras clásicas o contemporáneas que han sido validadas por otros lectores o por premios distinguidos. En esta ocasión escogí un ganador del que se llamaba ‘Man Booker prize’, ahora políticamente correcto llamado ‘Booker prize’ el premio de mayor distinción para una novela en inglés.
Milkman, Anna Burns – Ganador del premio Man Booker 2018.
La historia es de una joven que se ve envuelta en un rumor inventado por un lechero falso, un rumor que la consume y que se agranda cada día más en su pueblo, desde amigos hasta familiares comentan y la cuestionan, el lechero real es el único aliado que la escucha y le cree.
Ya saben, el típico rumor pueblerino en voz baja de …oye me dijeron que andan diciendo…
La novela se ubica en los 70s en medio de la guerra interna entre católicos (nacionalistas) y protestantes (unionistas) el estilo de la novela es innovador en el sentido que no usa nombres para personas, lugares, marcas de productos, ejemplos: Primera hermana, segunda hermana, la hermana de en medio, el esposo de primera hermana, quizás-novio, mamá, papá, mejor-amiga, lechero real, lechero falso, los del otro lado del agua, la mantequilla buena, la mantequilla de los traidores.
Por lo tanto, la novela pueda encajar en cualquier lugar donde hay vecinos y por consiguiente rivalidad/conflicto: Nanchital y Coatza, Veracruz y Puebla, México y USA, Sri Lanka e India o en el lugar que la novela se ubica: Irlanda del norte y el Reino unido.
Irlanda del norte pertenece al Reino unido y a diferencia de Escocia, Inglaterra y Gales —que tienen su propia bandera además de la bandera de la unión— los irlandeses del norte no tienen bandera, son ajenos y tienen como su lábaro oficial a la bandera Union-Jack.
Honestamente la novela me pareció difícil de leer, no tiene párrafos, la mayoría de las 370 páginas tienen limitados puntos y aparte, la mayoría son puntos y seguidos o comas, y probablemente el autor quería hacerle un pequeño homenaje al irlandés James Joyce y su gran novela Ulysses, como todo: ya el tiempo dirá si el experimento narrativo tiene substancia literaria para las venideras generaciones.
Milkman me deja claro que los humanos nos acostumbramos al miedo y como el miedo nos anquilosa, no hablamos por miedo de ser silenciados o por perder lo que tenemos, no pedimos por temor a no obtener lo que pedimos o perder lo que recibimos, o a crear celos por tener lo que tenemos, o a que alguien invente un rumor de cómo lo obtuvimos.
En una ocasión me tuve que quedar trabajando en Puebla el 24 de Dic para el cierre anual, la única opción para llegar a la cena de navidad en Nanchital era manejando pues no hay camiones después del medio día y yo no tenía coche propio.
Mi jefe de entonces —que solo me conocía de un par de meses— muy generosamente me prestó un auto de la empresa para poder llegar con mi familia, ese día que llegué, un pariente lejano inventó el rumor que yo andaba metido en el narco, pues solo así era posible que tuviera un coche que obviamente no puede ser pagado por un recién egresado.
La realidad a veces supera la ficción: En mi caso la realidad era simple, aburrida y honorable, el coche era prestado y un extraño me confiaba lo suficiente para prestármelo, a veces los recién-conocidos te valoran más que los familiares con ávida imaginación.
Así que me pasó como a la ‘hermana de en medio’ y protagonista de Milkman:
—How much I’d been thwarted into a carefully constructed nothingness by that man? nothing.
—¿Qué tanto he sido impedido por ese hombre y la nada cuidadosamente construida?: nada.
Espero poder tomarme un lechero en el café de la parroquia de Nanchital y disfrutar la teatralidad de la leche servida desde arriba para sacarle la espuma y toda la cosa, iré en ADO y andaré a pie para evitar rumores.
Hasta pronto
Nanche curtido
No sé cuál sea el valor nutricional de la leche hervida, pues con el calor la mayoría de los nutrientes seguro desaparecen, pero el café con leche fresca/hervida sabe diferente, depende mucho de la vida de la vaca, del pasto, de la lluvia, de las flores —mi queso favorito es el gruyere, obvio tuve que visitar La Maison du Gruyère en Gruyère-Suiza: hay tours, productos y demostraciones confirmando que si las vacas se alimentan de flores como lavanda, violeta, dientes de león, el queso será floral y de chupete—.
Nunca he visto un lechero en la calle, solamente en las películas de Tin-Tan o alguna película gringa —pero me acabo de enterar que mi papá y mi primo mayor eran lecheros de chamacos—soy de la era de la leche pasteurizada, refrigerada o de plano de Tetrapak, es una tristeza que en nuestro país con tanta industria lechera no podamos alborozarnos con leche fresca, lógico el calor y las distancias hacen difícil la transportación, pero bueno quizás es cosa de buscar un ganadero local.
La imagen del lechero a nivel mundial casi ha desaparecido, hay un movimiento en Europa para tratar de resucitarlo, basado en la comida sustentable y orgánica —comprar a negocios locales para apoyar a la comunidad vecina de microempresarios y disminuir la contaminación al no incurrir en transporte innecesario— regresar a lo básico, sabores locales y de temporada, muy bien.
Hay muchos libros por leer y el tiempo es limitado, por eso busco obras clásicas o contemporáneas que han sido validadas por otros lectores o por premios distinguidos. En esta ocasión escogí un ganador del que se llamaba ‘Man Booker prize’, ahora políticamente correcto llamado ‘Booker prize’ el premio de mayor distinción para una novela en inglés.
Milkman, Anna Burns – Ganador del premio Man Booker 2018.
La historia es de una joven que se ve envuelta en un rumor inventado por un lechero falso, un rumor que la consume y que se agranda cada día más en su pueblo, desde amigos hasta familiares comentan y la cuestionan, el lechero real es el único aliado que la escucha y le cree.
Ya saben, el típico rumor pueblerino en voz baja de …oye me dijeron que andan diciendo…
La novela se ubica en los 70s en medio de la guerra interna entre católicos (nacionalistas) y protestantes (unionistas) el estilo de la novela es innovador en el sentido que no usa nombres para personas, lugares, marcas de productos, ejemplos: Primera hermana, segunda hermana, la hermana de en medio, el esposo de primera hermana, quizás-novio, mamá, papá, mejor-amiga, lechero real, lechero falso, los del otro lado del agua, la mantequilla buena, la mantequilla de los traidores.
Por lo tanto, la novela pueda encajar en cualquier lugar donde hay vecinos y por consiguiente rivalidad/conflicto: Nanchital y Coatza, Veracruz y Puebla, México y USA, Sri Lanka e India o en el lugar que la novela se ubica: Irlanda del norte y el Reino unido.
Irlanda del norte pertenece al Reino unido y a diferencia de Escocia, Inglaterra y Gales —que tienen su propia bandera además de la bandera de la unión— los irlandeses del norte no tienen bandera, son ajenos y tienen como su lábaro oficial a la bandera Union-Jack.
Honestamente la novela me pareció difícil de leer, no tiene párrafos, la mayoría de las 370 páginas tienen limitados puntos y aparte, la mayoría son puntos y seguidos o comas, y probablemente el autor quería hacerle un pequeño homenaje al irlandés James Joyce y su gran novela Ulysses, como todo: ya el tiempo dirá si el experimento narrativo tiene substancia literaria para las venideras generaciones.
Milkman me deja claro que los humanos nos acostumbramos al miedo y como el miedo nos anquilosa, no hablamos por miedo de ser silenciados o por perder lo que tenemos, no pedimos por temor a no obtener lo que pedimos o perder lo que recibimos, o a crear celos por tener lo que tenemos, o a que alguien invente un rumor de cómo lo obtuvimos.
En una ocasión me tuve que quedar trabajando en Puebla el 24 de Dic para el cierre anual, la única opción para llegar a la cena de navidad en Nanchital era manejando pues no hay camiones después del medio día y yo no tenía coche propio.
Mi jefe de entonces —que solo me conocía de un par de meses— muy generosamente me prestó un auto de la empresa para poder llegar con mi familia, ese día que llegué, un pariente lejano inventó el rumor que yo andaba metido en el narco, pues solo así era posible que tuviera un coche que obviamente no puede ser pagado por un recién egresado.
La realidad a veces supera la ficción: En mi caso la realidad era simple, aburrida y honorable, el coche era prestado y un extraño me confiaba lo suficiente para prestármelo, a veces los recién-conocidos te valoran más que los familiares con ávida imaginación.
Así que me pasó como a la ‘hermana de en medio’ y protagonista de Milkman:
—How much I’d been thwarted into a carefully constructed nothingness by that man? nothing.
—¿Qué tanto he sido impedido por ese hombre y la nada cuidadosamente construida?: nada.
Espero poder tomarme un lechero en el café de la parroquia de Nanchital y disfrutar la teatralidad de la leche servida desde arriba para sacarle la espuma y toda la cosa, iré en ADO y andaré a pie para evitar rumores.
Hasta pronto
Nanche curtido
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Que imaginación la de tu pariente.... Seguro hasta a mi me salpico. Yo recuerdo que pasaban vendiendo la leche en una camioneta, llevabas tu bote y te median por litro.
ResponderBorrarExacto, nadie se escapa de rumores...
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