Piel
En Nanchital fue la primera vez que escuché la expresión pinche indio, recuerdo estar en la primaria, uno de mis compañeros se puso celoso y acentuó la sílaba “pin” al describir a uno de nuestros cuates que se le había adelantado dándole baje con la novia, —nótese que mi amigo siempre tuvo pelo negro y lacio, además de ser moreno y ahora tiene bigote escaso y barba rala como caltzontzin, jijo de su pinche Rius—.
Hasta ese momento mis profesores me habían dicho que: los aztecas eran la bella raza de bronce, los mayas excelentes matemáticos y arquitectos, los zapotecas artistas consumados, los totonacas sabios y naturalistas, los rarámuris tremendos atletas, los olmecas ingeniosos ingenieros para traer esas piedras colosales sepa de dónde… entonces ¿Estamos orgullosos de nuestro legado indígena o no?
Indiscutiblemente la colonización tuvo efectos positivos del encuentro de las dos culturas, pero también devastadores donde nuestras abuelas (las indígenas) fueron violadas por nuestros abuelos (los europeos) y salimos una raza-duvalín de chocolate y vainilla con características de los dos lados, desgraciadamente lo indígena se ha orillado y estigmatizado con la pobreza e ignorancia, y por lo tanto insultamos a esa mitad de nuestro ser que negamos o celebramos cuando nos conviene.
Infinidad de veces he escuchado el uso de expresiones auto racistas — yo con pena confieso que lo hice: ya no lo hago— es evidente el racismo y discriminación de nuestros orígenes, frases como: indio, tizoc, lacandón, tarahumara, teco, oaxaco, nahual, es morenito pero está bonito el bebé, nunca falta un prietito en el arroz, no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre, cásate con una güera para mejorar la raza, sudas pozole, traes el nopal en la cara, etc.…
A pesar que el comienzo de nuestra historia es tortuoso, desde el principio en Latinoamérica hubo mestizaje entre colonizados y colonizadores, somos una nueva raza con siglos de mezclarnos los unos a los otros, indios y gachupines generaron escuincles como Dios manda, a diferencia de los colonizadores ingleses, franceses u holandeses que mataron a los locales o los encerraron en reservaciones, generando un racismo y diferenciación abismales, ejemplos: apartheid de separación entre europeos y africanos, colonias en Asia, marginación de indígenas en las Guayanas o la segregación en EEUU.
Los primeros seres humanos de los que se tiene conocimiento son africanos, bien sabido es que migraron a Europa y Asia a habitar esos continentes, de Asia a América por el puente de Beringia —ahora el estrecho de Bering— y de Europa de reversa mami a África, América y Asia, entonces somos lo mismo, somos seres humanos con diferente cantidad de melanina, eso es todo, si todos tuviéramos vitiligo no habría problema y tendríamos el mismo color.
Las mezclas interraciales han existido por siglos entre los pueblos dominados por los dominantes, los vikingos, arios, romanos, galos, egipcios, moros, mongoles, chinos, aztecas, incas y demás se encargaron de esparcir su semilla, así que todos somos de todo un poco, me hice una prueba de ADN por curiosidad y mis resultados son: 43% indígena, 7% africano y 50% europeo, así que confirmado genéticamente: soy tamal de chile, mole y dulce, como el 98% de mis paisanos mexicanos.
Siempre asumí que algo de africano tenía, por ser del sureste y tener el cabello rizado, en Veracruz, Oaxaca y Tabasco hubo muchos esclavos de Senegal, Camerún y Nigeria, así que además de disfrutar el blues, jazz y rock me identifiqué con los afroamericanos, #42 Jackie Robinson, Malcolm X y Martin Luther King Jr. Yo también tenía un sueño donde todos los hombres son creados iguales, que el mundo puede ser un oasis de libertad y justicia, que mis hijos no serían juzgados por el color de su piel sino por su carácter.
Con mi sueño internalizado y mi cabello rizado partí de trabajo hacia Detroit, MI y luego Atlanta, GA que son de las ciudades con más población afroamericana de EEUU (Atlanta casi 92%) donde seguro estaba me reuniría con mis ancestros africanos y todo estaría bien al decirles que era dudoso pariente lejano de Gaspar Yanga. Detroit estuvo bien, pero en Atlanta viví la mayor discriminación que espero no volver a vivir, en restaurantes, hotel, aeropuerto (de llegada y de salida), en fin, ni los taxis me querían subir —y no por mi 7% africano según mi ADN— sino por mi 93% mexicano.
EEUU ha comenzado a pagar las deudas emocionales a los afroamericanos, pero ¿Y Los nativos americanos? ¿Los japoneses? ¿Los chinos? ¿Los mexicanos? ¿Los pobres? ¿El bosque? ¿El agua? ¿El aire? ¿El pinche cóndor californiano? ¿Cuándo se les pagará la deuda a ellos?
Hay personas buenas y malas, educadas e ignorantes, el color de la piel no determina nada, el mejor presidente de México fue indígena, el racismo no debe tener cabida en ningún lugar, hay que alejarse de Trump y acercarse a Juárez.
Yo mientras sigo en el istmo haciendo ritos a Xipe Totec y vivo mi vida amando a unos labios jaguar.
Hasta pronto
Nanche curtido
Hasta ese momento mis profesores me habían dicho que: los aztecas eran la bella raza de bronce, los mayas excelentes matemáticos y arquitectos, los zapotecas artistas consumados, los totonacas sabios y naturalistas, los rarámuris tremendos atletas, los olmecas ingeniosos ingenieros para traer esas piedras colosales sepa de dónde… entonces ¿Estamos orgullosos de nuestro legado indígena o no?
Indiscutiblemente la colonización tuvo efectos positivos del encuentro de las dos culturas, pero también devastadores donde nuestras abuelas (las indígenas) fueron violadas por nuestros abuelos (los europeos) y salimos una raza-duvalín de chocolate y vainilla con características de los dos lados, desgraciadamente lo indígena se ha orillado y estigmatizado con la pobreza e ignorancia, y por lo tanto insultamos a esa mitad de nuestro ser que negamos o celebramos cuando nos conviene.
Infinidad de veces he escuchado el uso de expresiones auto racistas — yo con pena confieso que lo hice: ya no lo hago— es evidente el racismo y discriminación de nuestros orígenes, frases como: indio, tizoc, lacandón, tarahumara, teco, oaxaco, nahual, es morenito pero está bonito el bebé, nunca falta un prietito en el arroz, no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre, cásate con una güera para mejorar la raza, sudas pozole, traes el nopal en la cara, etc.…
A pesar que el comienzo de nuestra historia es tortuoso, desde el principio en Latinoamérica hubo mestizaje entre colonizados y colonizadores, somos una nueva raza con siglos de mezclarnos los unos a los otros, indios y gachupines generaron escuincles como Dios manda, a diferencia de los colonizadores ingleses, franceses u holandeses que mataron a los locales o los encerraron en reservaciones, generando un racismo y diferenciación abismales, ejemplos: apartheid de separación entre europeos y africanos, colonias en Asia, marginación de indígenas en las Guayanas o la segregación en EEUU.
Los primeros seres humanos de los que se tiene conocimiento son africanos, bien sabido es que migraron a Europa y Asia a habitar esos continentes, de Asia a América por el puente de Beringia —ahora el estrecho de Bering— y de Europa de reversa mami a África, América y Asia, entonces somos lo mismo, somos seres humanos con diferente cantidad de melanina, eso es todo, si todos tuviéramos vitiligo no habría problema y tendríamos el mismo color.
Las mezclas interraciales han existido por siglos entre los pueblos dominados por los dominantes, los vikingos, arios, romanos, galos, egipcios, moros, mongoles, chinos, aztecas, incas y demás se encargaron de esparcir su semilla, así que todos somos de todo un poco, me hice una prueba de ADN por curiosidad y mis resultados son: 43% indígena, 7% africano y 50% europeo, así que confirmado genéticamente: soy tamal de chile, mole y dulce, como el 98% de mis paisanos mexicanos.
Siempre asumí que algo de africano tenía, por ser del sureste y tener el cabello rizado, en Veracruz, Oaxaca y Tabasco hubo muchos esclavos de Senegal, Camerún y Nigeria, así que además de disfrutar el blues, jazz y rock me identifiqué con los afroamericanos, #42 Jackie Robinson, Malcolm X y Martin Luther King Jr. Yo también tenía un sueño donde todos los hombres son creados iguales, que el mundo puede ser un oasis de libertad y justicia, que mis hijos no serían juzgados por el color de su piel sino por su carácter.
Con mi sueño internalizado y mi cabello rizado partí de trabajo hacia Detroit, MI y luego Atlanta, GA que son de las ciudades con más población afroamericana de EEUU (Atlanta casi 92%) donde seguro estaba me reuniría con mis ancestros africanos y todo estaría bien al decirles que era dudoso pariente lejano de Gaspar Yanga. Detroit estuvo bien, pero en Atlanta viví la mayor discriminación que espero no volver a vivir, en restaurantes, hotel, aeropuerto (de llegada y de salida), en fin, ni los taxis me querían subir —y no por mi 7% africano según mi ADN— sino por mi 93% mexicano.
¿Cómo supe que era discriminado por ser mexicano?
Un taxista afroamericano se paró para decirme:
Un taxista afroamericano se paró para decirme:
—I ain’t beaners, driva’
—Yo no soy chofer de frijoleros
Así que el 7% africano que tengo no lo niego por mi experiencia negativa con los gringos, al contrario, lo exalto por la gente que conozco del continente de ébano, con la gente de Namibia, Zimbabue, Nigeria y Angola me la he pasado divis, ellos tienen la misma sensibilidad digna y sumisa de los colonizados —como los latinoamericanos—sin tener los traumas y arrogancia de los ex esclavos —como los afroamericanos—.
“The Sellout” – Paul Beatty ganador del booker prize 2016
Una novela satírica fascinante y divertidísima contada por un autor afroamericano sin pudor y con vigor, refrescante donde todas las razas de Los Angeles son criticadas, el protagonista y narrador de la novela trata de rescatar la integridad de su negrura haciendo lo imposible en estos tiempos políticamente correctos: restaurar la esclavitud y la segregación de razas en su pueblo que ha sido borrado del mapa para sentirse negro de nuevo.
“The Sellout” – Paul Beatty ganador del booker prize 2016
Una novela satírica fascinante y divertidísima contada por un autor afroamericano sin pudor y con vigor, refrescante donde todas las razas de Los Angeles son criticadas, el protagonista y narrador de la novela trata de rescatar la integridad de su negrura haciendo lo imposible en estos tiempos políticamente correctos: restaurar la esclavitud y la segregación de razas en su pueblo que ha sido borrado del mapa para sentirse negro de nuevo.
Me he carcajeado de lo lindo con este libro, a veces una risa torcida, nerviosa o incómoda pero siempre risa, los mensajes que tomo del libro son:
“Ese es el problema con la historia, queremos pensar que es un libro—que podemos pasar la página y a la chingada. Pero la historia no es el papel en el que está escrita, es la memoria, y la memoria es tiempo, emociones y canción. La historia son las cosas que se quedan contigo”.
EEUU ha comenzado a pagar las deudas emocionales a los afroamericanos, pero ¿Y Los nativos americanos? ¿Los japoneses? ¿Los chinos? ¿Los mexicanos? ¿Los pobres? ¿El bosque? ¿El agua? ¿El aire? ¿El pinche cóndor californiano? ¿Cuándo se les pagará la deuda a ellos?
Hay personas buenas y malas, educadas e ignorantes, el color de la piel no determina nada, el mejor presidente de México fue indígena, el racismo no debe tener cabida en ningún lugar, hay que alejarse de Trump y acercarse a Juárez.
Yo mientras sigo en el istmo haciendo ritos a Xipe Totec y vivo mi vida amando a unos labios jaguar.
Hasta pronto
Nanche curtido
![]() |
| Vitiligo |
![]() |
| Caltzontzin inspector - Los supermachos - Rius |



Excelente nota
ResponderBorrarGracias por su comentario Inge, un abrazo hasta Holanda!
ResponderBorrarBuenísimo primo, me gustó mucho. Todos somos iguales, ni la palabra ni acción de discriminar debería existir
ResponderBorrarClaro! No se debe discriminar por ningún motivo
Borrar