Fiyi

Recuerdo el cevichazo de la explanada en Nanchital, obligada botana después de jugar un partidazo de futbol y tomar un raspado de nanche, memorias de esas infinitas batallas campales en el campo de las piedras me asaltaron la mente cuando probé kokoda.

Kokoda se pronuncia Kokonda es la versión fiyiana del ceviche Nanchiteco, la preparación es igual: el pescado se cuece en jugo de limón, se le echa cilantro, cebolla y tomate picado. Las únicas diferencias son: en lugar de poner cátsup se usa crema de coco y en lugar de chipotle/habanero póngale chile serrano fresco picado.

Conocí 3 de las 333 islas que conforman el país/archipiélago de Fiyi, así que falta mucho por conocer, Nadi (pronunciado Nandi y donde se encuentra el aeropuerto internacional) Sonaisali, donde nos hospedamos y Malolo para hacer esnórquel y donde ha sido la única vez que he visto/tocado un pez globo en su hábitat natural, verlo inflarse y desinflarse.

Después de aprender el saludo local: ‘Bula vinaka’ o ‘Bula’ también fue claro una peculiaridad del lenguaje fiyiano (la ‘n’ se pronuncia siempre que hay una ‘d’ entre dos vocales, es una ‘d’ invisible pero que se enuncia, al revés de nuestra ‘h’ en español que se escribe, pero se omite).

En Sonaisali estaba tomando una siesta cuando de repente un sonido familiar me transportó a Nanchital de nuevo, el sonido de la besucona, cuija o salamanquesa, este gecko que a pesar de no ser endémico se ha adaptado muy bien en el sur del país y que le han inventado una serie de leyendas urbanas: desde que se te meten en el ano y te comen los intestinos hasta embarazos a mujeres que pues no saben cómo se embarazaron, así que fue la besucona de seguro…

Caminando y ¡órale! que me encuentro un jinicuil o árbol de vaina

¿Estoy en el sureste de Mexico? Caña de azúcar por todos lados, 34 grados centígrados, ceviche, besuconas y vainas, además el centro de Nadi se parece al de Minatitlán, de no ser por el templo hindú —el más grande en el mundo fuera de la India—que vigila las buenas costumbres de los inmigrantes que llegaron para trabajar en los cañaverales e ingenios azucareros, creería que estoy en Nanchester.

Al igual que en Veracruz donde tuvimos bucaneros, en Fiyi hubo ingleses y por lo tanto hubo piratas, esa imagen que es controversial pero chida, como Darth Vader…y lo ha sido desde los primeros piratas chinos de la dinastía Han en el siglo II hasta la época dorada de los piratas siglo XVII-XVIII.

De niño quise ser futbolista, astronauta, bombero, policía o pirata, me acuerdo cuando jugábamos a ser piratas en Nanchital, era una pelea para ser barba roja o barba negra y claro también para ver quien agarraba el perico de la casa para complementar el look.

Keith Richards que sin duda ha fumado y bebido como pirata, se cayó de una palmera de coco al andar cotorreando en las islas Fiyi, específicamente en la isla Wakaya —isla que espero visitar algún día.
Keith fue atendido por el traumatismo cerebral ocasionado por el desplome y unos años después conocí al anestesiólogo que atendió a Keith y confirmó: Keith es el pirata de piratas—un personaje digno de inspirar a Johnny Depp para crear al capitán Sparrow y engendrar hasta al mismo Henry Morgan.

Irónicamente en ese viaje a Fiyi traía en mi maleta un libro que hubiese sido perfecto para la ocasión, pero que no leí entonces, sino apenas:

“La corsaria” — Jordi Soler, 1996

Entretenidísimo libro y segunda novela de Jordi Soler (escritor jarocho-catalán) que nos lleva de la mano entre biólogos, ajolotes, piratas, salamandras y una asesina serial que asalta farmacias y les hace ‘motorboat’ a sus víctimas, narrada en primera persona y a través de casetes escuchados en un guokman, garantizadas están las horas de entretenimiento.

Nunca comí tamales de ajolote en Atlixco, no pude hacerlo después de conocer ajolotes en el Carolino de la BUAP, casi juro me pareció verlos sonreír perpetuamente, riéndose con nosotros o quizás de nosotros, pues todavía no se ha podido descifrar como alcanzan la madurez sexual y reproducción sin completar la metamorfosis a salamandras.

Nací en tierra de piratas y mis viajes me han llevado a tierra de piratas, ya espero el 19 de septiembre para celebrar el día internacional de hablar como pirata para decir: Ahoy, aye, ¡Matey! Y mejor aún sería comiéndome unas semillas de vaina con limón y sal escuchando a las besuconas en Nanchital.

Hasta pronto
Nanche curtido

Besucona

Keith Richards - Pirata de piratas

Ajolote

Vaina

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